
La educación en valores y el uso educativo de las TIC parecen ser elementos invitados de honor en la mayor parte de los procesos educativos, y en muchos casos los educadores y las educadoras actuan como anfitriones despistados y los dejamos en el recibidor del proceso educativo.
Actualmente, el uso educativo de las TIC entra sólo de pleno en el proceso educativo cuando éste es guiado por un profesional o una profesional con una especial sensibilidad para con estos temas. Pero entonces acostumbra a producirse una paradoja, toman excesivo protagonismo y pueden llegar a monopolizar sin razón los objetivos educativos que guían el proceso.
Actualmente, el uso educativo de las TIC entra sólo de pleno en el proceso educativo cuando éste es guiado por un profesional o una profesional con una especial sensibilidad para con estos temas. Pero entonces acostumbra a producirse una paradoja, toman excesivo protagonismo y pueden llegar a monopolizar sin razón los objetivos educativos que guían el proceso.
Las TIC son un instrumento más al servicio de la educación y como tales pueden contribuir eficazmente en cualquier proceso educativo.
Las TIC son una realidad que nos rodea y contribuirán a la educación tanto si nosotros actuamos como guías de uso como si no lo hacemos.
Si los educadores y las educadoras ejercen un papel decidido será más fácil que los resultados del impacto de las TIC en la sociedad sea el más deseable. Las TIC sólo pueden convertirse en una amenaza si las apartamos de los procesos educativos o si las reservamos a un espacio de actuación muy restringido.